domingo, septiembre 20, 2015

El lenguaje secreto del devenir.



Que Francisco haya llegado a Cuba con el Evangelio según San Marcos 9, 30-37 para el domingo 20-9 no es mera coincidencia, los católicos tenemos un calendario litúrgico. El discurso del Papa me recuerda el libro del Apocalipsis, sí, ese mero, cuyo significado va escondido tras las figuras alegóricas que lo adornar de forma literaria y que, como en el presente caso, también intenta proteger el mensaje de la corrección política de un Estado consagrado a la tiranía. Similar al Imperio Romano, donde el anticristo, como es entendido, fue César Nerón. 

Considerando esta línea deductiva con respecto al calendario litúrgico, junto a los mensajes “secretos” de cómo administrar la esperanza en la isla caribeña, y si conocemos  la agenda del Pontífice para Estados Unidos, no sería un enigma saber qué le podría esperar a Obama y a la clientela política que lo llevó al poder, esos Lobbies progre-sistas y a todas luces anti-cristianos, cuando reciban el respectivo mensaje subliminal en los próximos días. 

Ya que a Francisco le agrada hacer de mediador en negociaciones políticas entre partes en conflicto, me gustaría que realizara ese mismo rol aquí en Honduras, con nuestro insustancial Gobierno y unos presuntos indignados que aún no se quitan la careta de patriotas; pues, como dicen los argentinos, “Ya me tienen podrido” con sus constantes pugnas. 

Lógicamente, este post es fiel a la literatura apocalíptica, dotado con sus propias alegorías y mensajes implícitos, cuyo auténtico significado sólo puede revelarse a personas con fe. ;)

Un saludo.     

jueves, julio 30, 2015

En defensa de una naturaleza inocente.



La extraña muerte de una niña debido al ataque de un perro Rottweiler  ya está politizada. Hace un par de días compartí esta noticia en una red social; me llegaron comentarios de algunas amistades que han tenido y tienen perros de la raza en cuestión, ellos afirman que el buen o mal comportamiento de un can depende de cómo se cría y no de su naturaleza. 
El Estado hondureño, cuya única función es regularizar nuestra existencia en este mundo, disque para protegernos de nosotros mismos, podría incluir al Rottweiler dentro de una misteriosa categoría denominada “de naturaleza peligrosa”. Inclusive no se descarta la prohibición de estos animales.  
Según Wikipedia el Rottweiler es una raza de origen alemán que fue destinada al pastoreo de ganado, como animal de carga, perros de búsqueda y rescate, guía, guardián o policía. 
Me pregunto ¿Un perro “de naturaleza peligrosa” podría ser empleado por el hombre para tantos roles beneficiosos?
También me pregunto ¿cuántos hondureñitos mueren al año por ataques de Rottweiler en comparación con el zancudo Aedes aegypty vector de enfermedades mortales como el dengue que se ha cobrado la vida de cientos de personas; o el chicungunya, toda una epidemia en nuestro país?
Los políticos y otras personas satanizan la naturaleza de una raza en particular para encubrir la irresponsabilidad humana sobre el trato (crianza) que se le da a estos animales, cuya naturaleza ha sido encaminada, históricamente, para favorecernos.
Estoy de acuerdo con que existan leyes que protejan a los animales, pero no de equiparar jurídicamente al hombre con otros seres de la naturaleza, es decir, darles exactamente los mismos derechos que nos atribuimos en ese ofuscado como quimérico afán ideológico igualitario. La vida se ha diversificado, y eso, los seres humanos debemos respetarlo para, valga mucho la redundancia, respetar y velar adecuadamente por nuestra propia naturaleza.
Saludos.

miércoles, julio 22, 2015

Los clásicos macaneos de la UNAH.




Desde que ingresé hace más de veinte años a la UNAH el panorama siempre ha sido, para muchos estudiantes, esperpéntico, lastimero, irresponsable, vulgar y denodadamente violento. La administración se encarga de propiciar las crisis, la ideología que rige los movimientos estudiantiles y sindicales, el método atroz de la barbarie frente a cualquier forma de intelecto cultivado, interesado por consensuar o llegar a sanos acuerdos. No es retórica, es la pura verdad. Si la Universidad no ha colapsado ante tantas hecatombes políticas y organizacionales a lo largo de su historia, casi todas ellas caprichosas, es porque los mismos grupos que acabo de mencionar la necesitan para continuar su parasitismo, por mucho que intenten  atemorizar a la ciudadanía con un eventual cierre o privatización.

Si bien la rectora Julieta Castellanos intenta hacer lo que sus antecesores nunca tuvieron el valor de llevar a cabo de forma seria y contundente, es decir, aumentar el rigor académico, aplicar un sistema de admisión eficiente para aprovechar al máximo la inversión pública puesta en la Universidad, no se puede librar de las reacciones adversar a su proceder. Sin embargo, creo, a causa del intrusivo protagonismo de Castellanos en otros órganos del Estado, la han llevado al punto de creerse infalible y, por ende, se toma la ligereza de implementar constantes cambios que, desde luego, no han permitido que la prole estudiantil, a veces mediocre, acomodaticia y perezosa, pueda adaptarse a ellos. La doña ha ido demasiado lejos en su afán por destacar, lo que ha permitido a la progrez organizada pintarle esa cara de dictadora con la cual nos quieren vender el melodrama de la indignación generalizada.  

A más de una década de haberme graduado, todavía nos vienen con esa bazofia mal condimentada de que, como la universidad es pública, todos tenemos derecho a hacer o deshacer cuanto queramos en ella, participativamente, bajo la patraña de un espíritu democrático con tufo a intransigencia. Con ese pedazo de falacia mal cocida que ningún gaznate honrado puede pasar, ignoran que hasta las instituciones del Estado, democráticas, también se rigen por un orden, sí, un orden que radica en la institucionalidad que debe ser respetada por todos, y no caer en el arbitrio callejero que ni siquiera sabe “democratizar” las piedras que tira al prójimo.

Si los estudiantes y docentes estarían, en su totalidad, disconformes con las políticas de la rectora, como muchos plantean, no habría necesidad de tomarse por la fuerza edificio alguno, pues cualquier mandato no tendría efecto e innecesario sería cualquier llamamiento al diálogo negociador. Pero claro, hay algunas minorías que no quieren perder sus privilegios de clases, y son precisamente los que hablan de lucha de clases, ya sabrá el lector a la clase de personas que me refiero. Son los de siempre, que están en todos lados aunque sean los mismos, que defienden sus intereses haciéndolos pasar por el de todos, creando, bajo cuestionables justificaciones, la ingobernabilidad que padecen las instituciones del Estado. 


Saludos.   

martes, junio 09, 2015

La Negación



Moisés todavía no bajaba del monte Sinaí, después que Yahveh le confiriera los Diez Mandamientos, cuando los antiguos hebreos,  el pueblo elegido, ya había asestado la traición. Por demanda del pueblo Aarón se vio forzado a construir el becerro de oro cuya significancia radica en exaltar lo mundano, pretendiendo sustituir la divinidad o trascendencia. Sólo los levitas se rehusaron a semejante desfogue. La mayoría cometió un terrible pecado contra su dios que purgaron recorriendo un desierto lleno de peligros y calamidades.  
A lo largo de la historia podemos corroborar que este tipo de reseñas no carecen de fundamento y veracidad; todo lo contrario, demuestran lo falaz que suele ser el  “el vox populi, vox Dei”. Quienes saben sacarle provecho a nuestro instinto de rebaño es una minoría inteligente pero inmoral escondida tras bambalinas, ya que nos resulta más cómodo caer en el victimismo que en la dura culpabilidad.  
Queramos admitirlo o no, la clase dirigente es un reflejo de los que somos como pueblo, como cultura. Si estamos gobernados por gremios de corruptos, insolentes, mediocres  que devoran nuestra riqueza y coartan las libertades individuales para mejorar la eficiencia del réprobo accionar del poder estructuralmente hablando, es decir, de El Estado como entidad alienante, resulta muy cínico sentirse indignado después. Por muchas antorchas que alcemos contra la misma corrupción que hemos erigido con indiferencia, oportunismo y dejadez paternalista, es nuestra responsabilidad padecerla y un arduo trabajo de generaciones conseguir redimirnos de ella. Pero si persistimos en mantener esa soberbia colectiva jamás sabremos, realmente, hacia qué dirección marchamos, porque seremos incapaces de discernir quién nos pastorea y sus verdaderas intenciones. Esta es la auténtica negación.
Una negación favorable para los que viven de adular al populacho por miedo  a ser despreciados, ejerciendo tan enorme como sutil influencia sobre nosotros; me refiero a políticos arribistas, intelectuales,  artistas, medios periodísticos que hacen de las concurridas manifestaciones públicas verdaderos shows estilo primavera árabe. Todo esto se puede sintetizar en una sola palabra: Populismo. Y como ya sabemos, el populismo es una ideología nefasta que estanca a los pueblos en la perpetuidad del fracaso y el sufrimiento merecido.
Bajo el sortilegio de “el despertar del pueblo” nos ven la cara todos los días. Tanto los que poseen y los que codician el poder (El Estado)  emplean nuestra voluntad, ciega y desesperada, para manejarnos como peones en el ajedrez político, local y mundial.
Ellos han construido para nosotros ese becerro de oro que tanto adoramos (los hemos obligado). El  esbozo de cómo queremos sentirnos: poderosos y justicieros. Idolatría a lo mundano. Una forma de ejercer el poder sobre las mayorías sin recurrir a la violencia.
Saludos.  

martes, febrero 03, 2015

María Suyapa.




Dios quiso tener una madre para corroborar al creyente esa parentela entre lo divino y lo humano, porque no quería presentarse como un dios bastardo, hijo de la nada. Esta coalición restauradora no se hace carne a través de la virilidad de los hombres, sino en el terreno puro y fértil de una pequeña mujer, la nueva Arca de la Alianza, que otros no reconocen debido a su irrefrenable obsesión con el absoluto.


Cuando alguien me dice que prefiere tener una relación directa con Dios que por medio de un intercesor, me parece que estoy escuchando una muestra de prepotencia e ignorancia cristiana, ardid teológico donde unos creen tener superioridad moral y espiritual frente a otros de credo parecido. Se olvidan (o no quieren reconocer) que Dios siempre ha utilizado intercesores para comunicarse con los seres humanos: como los ángeles, los profetas, el propio Jesucristo, incluso una paloma; hasta sus discípulos fueron asignados como sus representantes en la tierra. Hoy  sólo se puede reconocer a Dios a través de las versiones que ellos dejaron del evangelio. 

Es verdad que no soy devoto de todas las tradiciones que, en nuestro país, a veces  se practican sin entendimiento, como el buey que tira del arado. Tras ellas descubro a personas que intentan esconder sus porquerías bajo la sombra de las buenas costumbres católicas, para después burlarse del pecador culposo y “dominguero”; o los que rebajan la liturgia al peripatético show mediático de moda, porque hay que hacer cualquier cosa e inventar toda clase de patrañas con la intención de sustentar la fe, como si tener el mero compromiso nos hace inmunes al vicio de la irracionalidad fanática. Con esto último no me refiero a otras religiones basadas en el protestantismo, sino a las ovejas trasgresoras del propio rebaño, que no se encuentran descarriadas, sino acorraladas en el  redil, presas de su propio ego como imagen viva de un dios en el que me rehusó a creer. 

Un saludo.