En Honduras se han puesto de moda las marchas y protestas. Una necesidad ante los claros síntomas de inestabilidad política y deterioro social.
En Tegucigalpa marchan y pasan hambre voluntaria quienes pelean contra la corrupción de unos sobre la de otros. Inclusive, aunque tengan que invocar a la diosa Temis fuera del marco jurídico. Pero para eso mejor mandar la Constitución de la República al basurero o emplearla de papel higiénico en el baño. Se alegran aquellos que piensan que por podar el árbol de la podredumbre moral viviéremos mil años de paz apocalíptica. Aleluya.
Desfilan rojinegros influenciados por la izquierda política, financiados sabrá usted por quienes y para colmo, con tiempo prestado. Ahí van algunos con sus caras tapadas al son de la valentía anónima.
En San Pedro Sula, capital del progreso industrial, la competitividad empresarial los obliga a crear otra propuesta social que al Ejecutivo no le calza en la zurda. Ya no se soporta, en verdad, tanta delincuencia e incompetencia policial y jurídica. Esta marcha auspiciada seguramente por la derecha política temerosa de un posible declive en el orden constitucional. Los jampedranos van marchando sin máscaras, de blanco neutral que alude en cierto modo los gritos capitalinos. Su manifestación me sabe al pudín de comidas rápidas.
Marchan cada quien con sus curas y pastores, con sus héroes y mártires, con sus políticos encubiertos o destapados.
Usted puede escoger la que guste: la una, la otra, las dos revueltas o ninguna. ¿En verdad será esto un autentico despertar cívico o simplemente un teatro bien montado donde nos manipulan a todos?
Lo cierto es que en Honduras pocos pueden darse el lujo de protestar.
Saludos.
En Tegucigalpa marchan y pasan hambre voluntaria quienes pelean contra la corrupción de unos sobre la de otros. Inclusive, aunque tengan que invocar a la diosa Temis fuera del marco jurídico. Pero para eso mejor mandar la Constitución de la República al basurero o emplearla de papel higiénico en el baño. Se alegran aquellos que piensan que por podar el árbol de la podredumbre moral viviéremos mil años de paz apocalíptica. Aleluya.
Desfilan rojinegros influenciados por la izquierda política, financiados sabrá usted por quienes y para colmo, con tiempo prestado. Ahí van algunos con sus caras tapadas al son de la valentía anónima.
En San Pedro Sula, capital del progreso industrial, la competitividad empresarial los obliga a crear otra propuesta social que al Ejecutivo no le calza en la zurda. Ya no se soporta, en verdad, tanta delincuencia e incompetencia policial y jurídica. Esta marcha auspiciada seguramente por la derecha política temerosa de un posible declive en el orden constitucional. Los jampedranos van marchando sin máscaras, de blanco neutral que alude en cierto modo los gritos capitalinos. Su manifestación me sabe al pudín de comidas rápidas.
Marchan cada quien con sus curas y pastores, con sus héroes y mártires, con sus políticos encubiertos o destapados.
Usted puede escoger la que guste: la una, la otra, las dos revueltas o ninguna. ¿En verdad será esto un autentico despertar cívico o simplemente un teatro bien montado donde nos manipulan a todos?
Lo cierto es que en Honduras pocos pueden darse el lujo de protestar.
Saludos.









