jueves, octubre 02, 2014

Rebelión en la Granja.




Esta es una de las mejores fábulas que he podido leer. Creo que si fuese popular en Latinoamérica, su moraleja hubiera impedido que surgieran  regímenes  totalitarios y corruptos en nuestra región, aupados en las ideologías colectivistas.  “Rebelión en la Granja” (1945), del periodista británico George Orwell, si bien es una parodia del socialismo estalinista, escrita cuando aún rugía la Segunda Guerra Mundial, condensa con brillantez literaria cada paso maquiavélico que dan estos sátrapas del poder (representados por una casta de cerdos) para engañar y ejercer domino sobre individuos alienados, ignorantes y brutos. Si no la han podido leer todavía, recomiendo su lectura;  se sorprenderán  con la vigencia del contenido. 

La versión electrónica que poseo, incluye un ensayo a manera de introducción llamado: “Libertad de Prensa”, donde Orwell critica la censura estratégica hecha por los propios medio de prensa y el gobierno británico para ocultar las crueldades de régimen soviético, en aquel momento aliado de los ingleses contra la Alemania Nazi. Es por esa razón que esta fábula, aunque fue escrita antes de terminar la guerra, no pudo encontrar quien la publicase sino hasta que finalizó el conflicto bélico. Ya que su contenido era “muy comprometedor” y podría ofender a los camaradas rojos. 

Saludos.

lunes, junio 30, 2014

“El Artificio de la Realidad” (Novela)




La primera novela que publico, los invito ha descargarla, es gratis. He aquí una sinopsis. 

“El Artificio de la Realidad” cuenta la historia de Agustín Medina, humilde profesor de secundaria, que vive en su convulso país Honduras. Agustín comienza a experimentar una serie de síntomas físicos y psicológicos agobiantes, y presiente, con pavor, que se encuentra al borde de la locura. Con semejante predicamento, brega con una serie de ridículos impases hasta perderse en la confusa maraña de extraordinarias visiones, ya que “su realidad” ha sido trastocada desde los cimientos, hasta descubrir algo que muy pocos seres humanos saben que existe y posee gran influencia sobre la vida en la Tierra.


Saludos.

jueves, marzo 13, 2014

Un Showman de pontificado.



Antes y después que Benedicto XVI asumiera su Papado, desde diferentes esferas de poder, adscritas a la ideología, y que también controlan medios de comunicación masivos, le dieron de palos al pobre viejito. El hombre tuvo que cargar con la cruz de sus propios pecados, los de la Curia y el resto de colegas; especialmente los degenerados. Era obvio que no le querían para nada, e intentaron cuanto pudieron por desprestigiar su persona y acciones a como diera lugar, pues  le temían. Representaba una enorme barrera que salvaguarda la doctrina católica, la cual ellos pretenden adulterar a favor de su “revolución”, cuyo objetivo es seguir modelando al ser humano e instrumentalizarlo al servicio de un grupo élite. Benedicto XVI atacó su proyecto relativista, desnudándolo, marcando diferencia entre catolicismo e ideología. Y claro, como Benedicto XVI no es un hombre de aspecto carismático, es bajito e intelectual, los mismos creyentes no le defendieron, ni valoraron como se debía. En el mundo público, la apariencia lo es todo. La superficialidad manda, y la trivialización que genera, obstruye el razonamiento profundo y consensuado a la luz de la fe. El humilde legado de este Papa.

Si comparamos eso con el primer año de pontificado de Francisco, diría que, hasta ahora, le ha tocado una cruz bien liviana al argentino. Estos espectros han sido diferentes con él; menos agresivos, hasta el punto de fingir complacencia por su elección como líder católico. Desde entonces se han dedicado a montarle un show mediático alrededor de su persona (gestos y actitudes), donde quiera que éste vaya. Han promocionado la humildad de Francisco,  como si se tratase de vender hamburguesas, al punto de echarla por tierra. Lo peor, es que el actual Papa se ha prestado ingenuamente a ello. Le han tratado de adular coronándolo en portadas de revistar populares, como quien aprueba una gestión pública, restándole mérito a Benedicto XVI. Haciéndo pasar al actual Pontífice por uno de los suyos, es decir, por un progre-sista. Le han convertido en el nuevo Súperman  de moda. Por tanto, sus efectos manipuladores hacen mella en la feligresía ingenua. 

Ahora salen católicos en las redes sociales por borbotones, posteando mensajitos cursis con la imagen del Francisco, ensalzando su “humildad”, burlándose de los “católicos tibios”  (los verdaderos creyentes, los que se dan en el pecho), alardeando su fe con bombos y platillos, alejándose del diálogo con los no creyentes, evangelizando al que ya ha recibido la buena nueva. En pocas palabras, Francisco, para la cultura Ligth, es “cool”. Sólo falta que lo saquen en la portada de Playboy. Le han puesto un numerito en el circo que tienen, patético, donde la imagen de Francisco pretende sobrepasar las enseñanzas de Jesús. 

Y hablando de enseñanzas, ahora todo cristiano católico “militante” se llena la boca con el famoso bien común. Como si ese fuera el fin de nuestra religión. Jesucristo nunca anduvo multiplicando oro o plata para repartirlo entre los pobres; su instancia no trajo consiguió el bienestar económico a toda la gente a quien le dio su auténtica gracia, ni obligó a nadie a seguir sus preceptos. Lo primero era buscar las cosas del cielo, el resto vendría por añadidura. Si entendemos la caridad (amor) como mera acción de dar ofrendas monetarias a los pobres, lo que en realidad estamos haciendo es intentar pagar nuestra salvación con dinero, y si a ello le damos como objetivo final el bien común (el bien material), eso ya no es cristianismo, sino ideología. Convertimos a la iglesia, entonces, en una ONG a favor de un objetivo puramente material. 

El problema viene porque Bergoglio no quiere dejar de ser Bergoglio, aunque se cambió de nombre. Chico, es hora que asumas esa cruz pesada de tu antecesor. 

Muchos sacerdotes han dejado de ser el pastor que abandona a las 99 ovejas para ir en busca de la extraviada, montarla sobre sus hombros y llevarla de nuevo al rebaño. Ahora, quieren manejarlo todo a control remoto, ofuscados bajo la sombra de un árbol resolviendo asuntos administrativos (mundanos). Mandan a otras ovejitas a realizar su trabajo apostólico. El desenlace: El lobo se da un festín de padre y señor mío. Esto se debe a que no quieren delegar (confiar) trabajo a los laicos, a quienes tiran esa papa caliente llamada pecado. Pero de todo eso tendrán que dar cuenta al Señor. Veo en el canal católico de mi país, al obispo auxiliar capitalino decir que uno debe leer la biblia con un crucifijo en la mano (lo muestra) ¿Desde cuándo-me preguntaba- tal objeto es indispensable para una comunicación con Dios? La respuesta me vino en el siguiente anuncio comercial: Compre su crucifijo en la… ¡Da vergüenza, da vergüenza!

Se alaba en demasía la figura del Papa Francisco sin reparar en sus traspiés, maximizando una imagen de líder supremo, carísmático, humilde. Caso opuesto, El propio Jesucristo dijo a sus apóstoles, cuando se peleaban entre ellos por el poder, que el más grande en el Reino de los Cielos, tenía que ser como un niño, porque aún no entendían sus enseñanzas. 

Nosotros tampoco. Es más, como laicos, le hemos fallado al Papa Francisco. Yo le he fallado, pues no rezo por él como nos lo pidió. Ahora vemos los resultados. Compartimos debilidades, como humanos que somos, como iglesia. Debemos de recapacitar y no dejarnos llevar por la cultura Ligth y la ideología que desea superponerse y dominar el arte, la ciencia, la moral y religión ; cuyo fin sólo es inmanente (terrenal) y alienador, dejando un profundo vacío espiritual que pretendemos rellenar con pueriles emociones y una vulgar militancia carnavalesca, basada en la mera imagen de Jesucristo o el Papa. 



Un saludo.  

miércoles, marzo 05, 2014

El triste caso de Venezuela



Cuando los ciudadanos de una nación entregan su libertad (individual) por un mendrugo de pan “gratuito” ofertado por el demagogo de turno, es lógico, como se suele decir, que pierdan ambas cosas; libertad y pan. Venezuela experimenta, con crudeza, ese pésimo canje que hoy esta facturando todas las calamidades actuales y venideras.

Es más fácil y económico que el mismo pueblo elija su dictador, por la ingenua vía democrática,  que éste se imponga, junto con su grupo de guerrilleros, mediante la violencia que gesta una revolución. Tal método, al estilo de la Sierra Maestra, reconozcámoslo, es predecible y bien puede ser atajado, aunque no por ello se tenga que enviar al tiradero de la obsolescencia.  

Si bien el modelo chavista ha sobrevivido gracias al respaldo petrolero, no puede seguir adelante por la corrupción y, ante todo, debido a la incompetencia de un caudillo torpe (Maduro). Es más, cualquier sistema político-económico que cargue con ambos lastres, está condenado al mismo destino fatídico que le tocó al Titanic: hundirse por bien fabricado que esté.

La redención de un país parece haber dado comienzo, aunque con pie izquierdo; pero en cualquier momento tenía que reventar esa inmensa burbuja ilusoria llamada socialismo. Sin embargo, tal salvación no es gratuita. El precio, ya se sabe, es la sangre; la vida de muchas personas puesta en altar de los sacrificios; entre otras cosas. Si muchos piensan que tal liberación  se puede conseguir, de forma exclusiva, por la vía pacífica del diálogo, me parece que, o están engañándonos, o viven en el lado oscuro de la luna.

La determinación de Venezuela, tras preservar mediante la imposición mayoritaria a Chávez y sus políticas durante muchos años, develan los errores que se suelen  cometer en una democracia desesperada, basada más en la pasión, el resentimiento y necesidad inmediata que en un juicio razonado. Es la historia de Latinoamérica. Y por qué no decirlo, de muchos países desarrollados, hoy venidos a menos. 

Algunas personas sostienen que Honduras se salvo de un destino similar. Pero no creo que sea verdad. Muchos de los que hoy se dedican a defender la libertad de los venezolanos, ayer fueron los que postularon al poder al esbirro de Chávez en nuestro país, Mel Zelaya (otro incompetente al estilo Maduro), precursor de la  peor crisis política que nos ha tocado experimentar. Es aquí cuando la moral y la política vernácula no suelen ser compatibles (si es que alguna vez lo han logrado), mucho menos la religión, en cuanto a la resolución del dilema. 

De elegir el mal menos pernicioso (derrocar al Zelaya),  pasamos a sostener legalmente esa facción reaccionaria, patrocinada por los petrodólares venezolanos, y dirigida magistralmente por las mentes retorcidas que hoy  dominan Cuba, como segunda fuerza política en el territorio catracho. No. no nos hemos salvado del fragor despótico y mezquino. Al contrario, todavía sufrimos esas heridas que han desfigurado el rostro de la nación. 

 Del desenlace que ocurra en Venezuela podría depender nuestro futuro político y económico.

Una razón más para apoyar al pueblo Venezolano en su lucha liberadora, oprimido por los tentáculos del despotismo y la idolatría al Estado. Pero ojo, la liberación es el primer paso a un futuro elegible, no es el fin de la lucha. O nos quedaremos muy cortos, y tal vez peor; como le ocurrió a Egipto.  

Un saludo.  

jueves, enero 30, 2014

El tradicional cambio



Hace días empezamos una nueva etapa en la vida democrática de Honduras. No es inapropiado sostener un estoico optimismo cada vez ocurre el traspaso de gobierno, siempre y cuando no olvidemos que dicho optimismo no es más que una actitud frente a la cruda realidad, pero no la realidad misma. Es un empuje necesario en la lucha (vida). Hasta para la persona que alberga mucha desconfianza debería ser importante no rendir su existencia a un destino, en apariencia, irresoluto; y nefasto como forma definitiva.
Ahora bien, una cosa es pertenecer a una democracia y otra es serlo. Por lo que he podido constatar en el Congreso Nacional, por la vía democrática hemos elegido a representantes que no saben las difíciles pero necesarias andaduras que acarrea la vida política en democracia, acostumbrados como están a reaccionar y conseguir sus metas de la manera más pragmática posible: El uso de la violencia para imponerse.
Se suelen decir que los hondureños somos “muy dejados”; y por tal inacción nuestros políticos logran sus habituales abusos de poder. Cuando un grupo se levanta, en supuesta rebeldía, frente a cualquier arbitrariedad, parece lógico el empleo de la violencia, ergo, de cualquier tipo de agresión para restaurar la justicia y defender los derechos ciudadanos. Inclusive, habrá más de alguno que pondrá ejemplos donde ocurren actos de violencia en Parlamentos de otros países (desarrollados) para reforzar esta creencia; sin embargo todo ello no es más que una treta demagógica.
También habría que recordar que los hondureños somos muy dados a copiar malos ejemplos, incluso de países en pleno desarrollo por el simple hecho de serlos; gracias a nuestra poca voluntad para el discernimiento.
En resumidas cuentas, tenemos grupos políticos que, ahora, juegan a ser demócratas, aunque su impronta ideológica siempre los orille a lanzar el zarposo de la violencia en aras del pueblo, cuando en realidad están protegiendo sus intereses de grupo. Conducta tan poco civilizada no podremos encontrar.
Si bien en cada cambio de administración empezamos con el pie izquierdo, en esta nueva etapa parece que nos levantamos con dos pies izquierdos. Ya nos podemos imaginar el caminadito que tendrá el Estado. Con un pie que quiere seguir una ruta totalmente opuesta a la del otro, pero, según ellos, ambos van por el mismo camino.
Ante ese tipo de adversidad, más el aumento de la intolerancia política, es a lo que se enfrenta nuestro optimismo por un país mejor.
Saludos.