lunes, febrero 08, 2010

Psicología y política

Ciertamente preocupa las tendencias neomarxismas que han invadido Latinoamérica en los últimos años, de la cual, afortunadamente, Honduras se ha salvado por los momentos.

En el pasado, la Psicología tuvo su lado oscuro con el simplismo conductista pavloviano, puesto que dicha corriente se supeditó a la draconiana política de la URSS. A partir de la misma se desarrollaron muchas técnicas de manipulación y Control Mental, necesarias para ejercer una influencia absoluta en los pueblos que gobernaban.

Latinoamérica no fue la excepción en sus planes, sin embargo, aquella potencia mundial no podía robarle terreno al patio estadounidense con facilidad, como ocurrió en Asia. Si estudiamos las culturas de estos empobrecidos países (latinoamericanos), sabremos que resultaría toda una batalla desvincularlos de su bien arraigada espiritualidad, esto hace necesario el esfuerzo por enlazar los principios marxistas al catolicismo. Es decir, una religión domesticada al servicio de dicha ideología que apoye la sustentación de gobiernos marxistas-leninistas. De tal iniciativa surge la controvertida Teología de la Liberación, que ha probado ser arbitrariamente opuesta a la doctrina cristiana.

Como esta gente es experta en asolapar sus pretensiones en diversas disciplinas del saber, ahora se han visto en la necesidad de retomar la psicología como herramienta para "reprogramar" la mentalidad de sus poblaciones metas. Lo más probable es que la Psicología de la Liberación resulte otro embuste pseudocientífico que le quite a la misma Psicología su carácter de objetividad e imparcialidad, tan necesarias para postular verdades científicas.

Esto no es nada nuevo, ya que desde hace mucho, en la carrera de Psicología de la UNAH, nos torturaban con las ideas de Martín-Baró. Por mucho esfuerzo que hacían los catedráticos en meternos este libro de Psicología Social en la cabeza, resultaba poco convincente y atractivo.

Se puede aceptar que la Psicología, como profesión y disciplina científica, merece un respeto por parte de aquellos que implementan ciertas políticas administrativas ajenas a la ética profesional, lo que Ellos denominan una Psicología liberada del “Capitalismo Salvaje”. Sin embargo, la entregan descaradamente a otro sistema mucho peor que, desde Pavlov, ha cosificado al ser humano como un simple objeto al servicio del Estado.

En mi humilde opinión, tanto la religión como la ciencia no deben prestarse a los fines egoístas y mezquinos de cualquier ideología política, ya que ambas persiguen, en sí, fines muy claros y específicos de mayor envergadura y trascendencia.

Saludos.

4 comentarios:

Mirna dijo...

Efectivamente, el libro de Martin Baró es denso de principio a fin, su lectura requiere disciplina, empeño, coraje y perseverancia... no todo los estudiantes de Psicología pueden presumir de haber leído todo el libro y mejor aun haber captado su esencia. Si bien el autor fue un sacerdote Jesuita, asesinado por los enemigos del conocimiento. Esto no desmerece en absoluto las conclusiones basadas en en el método científico fuente de toda ciencia. Es un logro tener un libro de texto basado en la realidad social de Centro América y no en la realidad mexicana o la psicología social estadounidense que nada tiene que ver con la nuestra. Una de las frecuentes críticas para este libro era que se había quedado en la realidad de la guerra fría de los ochentas. Creo que esa crítica queda invalidada por completo si observamos los eventos de los últimos nueve meses. El libro debe ser evaluado en su esencia que es la base de todo lo trascendental...

David Morán dijo...

Mirna:

Más perseverancia, disciplina y dedicación se requiere para estudiar diversos autores que han contribuido a la psicología a nivel mundial. Martín Baró sólo se limita a un pequeño reducto de la misma.

El martirio de este autor me parece que va ligado a su postura ideológica y no al conocimiento en general. Recordemos que en la guerra fría, tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética propiciaban la persecución y exterminación de sus respectivos opositores políticos en todo el mundo, no del conocimiento derivado de la ciencia, ya que la desarrollaban para diversos fines.

Hay un fragmento de tu comentario que me interesa resaltar:

“Es un logro tener un libro de texto basado en la realidad social de Centro América y no en la realidad mexicana o la psicología social estadounidense que nada tiene que ver con la nuestra.”

¿Nada tiene que ver? ¿Es que acaso los centroamericanos somos extraterrestres o una nueva especie humanoide autosuficiente ajena a la evolución del resto de la humanidad? ¿No encajamos entonces en la cultura occidental? No somos tan diferentes como algunos presumen con este tipo de reduccionismos, pero hay quienes les interesa crear divisiones falsas o exageradas entre pueblos para ejercer mayor influencia en la mente del ciudadano común, eso pienso.

Las críticas no quedan invalidadas, ya que ningún trabajo de investigación es definitivo o exento de contener fallos. Mi comentario sobre el trabajo de Martín-Baró deriva de los análisis expuestos por algunos profesores de psicología cuando era estudiante, al descubrir un sesgo ideológico-político, que no demerita totalmente sus conclusiones, pero tampoco las sacraliza. Es decir, esta no es una visión absoluta y contundente de nuestra realidad, ni mucho menos la actual, tan sólo es una perspectiva (dentro de la psicología social) con la que, tristemente, contamos.

Saludos.

bar dijo...

Con el respeto que se merece la Psicologìa como ciencia y la politica misma. Que los comentarios sean mas objetivos y menos subjetivos.

"Utilizar la psicologìa para programar a la gente en determinada època, cultura,e ideolgìa" ¿Pregunta donde no ha estado la Psicologìa?

Es atrevido hacer comentarios utilizando la Psicologìa a favor de mi ideologìa y en contra de otra. ¿Sera que eso me enseñaron? o sera que esos libros leì descartando la literatura universal? ¿O es lo que me conviene propagar?(es atrevido ver el elefante solo de enfrente) ¿O el nivel intelectual de el adversario es superior?.

Para hablar objtivamente habrìa que desprogramar el cerebro de lo que a mi me parece correcto o lo que he aprendido que es correcto por la sociedad o cultura en que he crecido, o mas sencillo no mezclar emocion sin argumentos validos.
Escribir con emotividad es interesnate cuando se intenta persuadir al lector, pero cuando se trata de informar la objtividad debe imperar por respeto a la ciencia que es una realidad ajena a mis creencias asi, que con todo respeto creo que se deberìa ahondar en todos los contextos historicos y ver si la psicologìa ha sido una herramienta util para cualquier ideoloogìa de cualquier matiz para influenciar las masas y lograr el proposito de convencer que esta ideologìa es mejor que otra.

Hacer este tipo de comentarios es màs publicidad de una ideologìa en particular, màs nivel y màs investigaciòn, mas objtividad y màs respeto a nuestra ciencia como tal, estudio de la conducta en todas sus manifestaciones y en todos los contextos.

Bàrbara

David Morán dijo...

Bárbara:

El empleo de conocimiento científico para fines nada constructivos son hechos que han pasado a través de la historia y no elucubraciones subjetivistas.

Revisar este post titulado: "Manipulación Conductista y Televisión":

http://cociepsi.blogspot.com/2008/07/manipulacin-conductista-y-televisin.html

Este post es inspirado en artículos como el anterior, son opiniones y no disertaciones científicas.

Dices:

“Para hablar objtivamente habrìa que desprogramar el cerebro de lo que a mi me parece correcto o lo que he aprendido que es correcto por la sociedad o cultura en que he crecido, o mas sencillo no mezclar emocion sin argumentos validos.”

Esto me parece un contrasentido. Exigir objetividad en los comentarios es, de por sí, una manera de indicar lo correcto, e insinuar que no se le guarda el merecido respeto a la psicología es una apreciación subjetiva de parte tuya.

Lo que se puede considera una falta de seriedad es escribir comentarios sin cuidar la ortografía, como se aprecia objetivamente en tu intervención.

Saludos.