lunes, septiembre 22, 2008

Lost in Translation


Si bien no contiene un argumento trascendental, esta película me gusta porque “la cámara” narra mejor que cualquier diálogo, casi desde el principio, la historia. Seguimos las expresiones y situaciones en las que caen los personajes principales, un actor famoso en plena madurez y una hermosa pero sencilla joven que a penas comienza la vida adulta, viéndose inconforme e impotente para remediar su situación personal.

Más que el relato de una atracción entre individuos de diferente generación, me parece un buen regalo visual, donde los ojos van deduciendo los conflictos internos que agobian a los protagonistas entre los atractivos recovecos de la ciudad japonesa. Y todo ello sin que las palabras intervengan demasiado, pero cuando lo hacen, es significativo.

Si bien Hollywood se especializa en fabricar engendros patéticos y horrorosamente predecibles para entretener al público común, sabe al final escoger, y reconocer, lo bueno escondido entre las superproducciones multimillonarias.

Lo gracioso fue ver a Bill Murray todo enojado cuando no ganó el Oscar por su actuación en esta película. Pobre.

Bien por la hija de Coppola, de tal palo tal astilla. A propósito del papá, dos películas que él dirigió están entre mis favoritas, las que fueron altamente galardonadas.

Quién no se querrá perder en Tokio con Scarlett Johansson!!!

Saludos.

2 comentarios:

LUIS AMÉZAGA dijo...

La vi hace un tiempo. Interesante. Y con esa señorita, lo difícil es encontrarse la mano derecha.

omelette du fromage dijo...

En mi caso la mano izquierda :)