sábado, enero 19, 2008

Las letras catrachas de Roberto Castillo


¿Un hombre ejemplar? No lo sé, nunca lo conocí. Por eso no hablaré del hombre, mejor sería buscar referencias entre sus allegados. Hablo de un fragmento de su obra, o mejor dicho, de la herencia que dejó para los hondureños, ya que sus letras configuran el lenguaje real que por aquí se hablaba, dicho sin tapujos ni eufemismos literarios.

El Corneta es una de las mejores obras que he leído en toda mi vida, puesto que es una de las más graciosas. Las peripecias de su protagonista, Tivo, el recluta bobalicón lleno de inocencia que cae mal parado en el momento y lugar menos indicado, avivaron en mi infancia el primer deseo por alimentarme de las hojas que traían los libros. Un deseo que, rápidamente, fue apabullado por las lecturas obligatorias de García Márquez y Amaya Amador. Desde entonces aprendí que no hay nada mejor que leer en plena libertad, guiado por la espontaneidad del mero deseo, pues la experiencia resulta, a parte de ilustrativa, placentera.

Así también, Figuras de Agradable Demencia nos presenta una serie de historias llenas de sencillez y picardía, deslizando sutilmente –quizá para evitar punzadas demasiado amargas-la crítica a una sociedad que se deforma y despedaza a paso de caracol. Aquí caben las aventuras del Atarantado, de Jimmy y las lascivas Pica-hielo en sus días de colegio. Vale la ingeniosa idea de entrelazar la vida de algunos de los personajes de sus historias (Tivo, El Atarantado, Anita,según recuerdo) por medio de breves espacios narrativos de poca importancia.

Y qué decir de Anita la Cazadora de Insectos, tan buena veo esta pequeña obra que ni siquiera consideré ver su adaptación al cine. Aún ahora ni me pica la curiosidad por hacerlo.

Si hay algo más pijiádo en la modalidad narrativa, en mi humilde opinión, es hacer una obra que pueda ser contundente por su contenido y forma, pero al mismo tiempo breve. Castillo consigue eso al igual que Juan Rulfo, Kafka y el mismo García Márquez con su Coronel que no Tiene Quién putas le Escriba.

Don Roberto Castillo partió a otras honduras, en la lejanía nos esperará, el pésame para sus parientes y amigos. Ojalá Honduras y El Salvador te lean como, creo, te mereces.

Recomiendo pasarle el ojo a:

Áncora: Flotante: Roberto Castillo: Un Cazador de Nostalgias.
El Heraldo con la nota de prensa

Saludos

2 comentarios:

LUIS AMÉZAGA dijo...

Descanse en paz la picardía narrativa, esa forma tan directa de representar las sociedades a pie de calle.

Me da rabia no conocer firmas como la que usted hoy nos reseña.
Espero subsanar esa carencia.

David Morán dijo...

Amigo Mickel:

Escasean los narradores y sobran poetas.

saludos.