jueves, enero 14, 2010

Amnistía


La constitución hondureña, sin lugar a dudas, es implacable con aquellos que pretendan atentar contra sus artículos pétreos (forma de gobierno y alterabilidad de poder). Condena a los traidores impidiéndoles el ejercicio administrativo del Estado y ordena desmotar todas aquellas organizaciones que sean cómplices en semejante delito. Sustituir las bases de la Constitución, para bien o para mal, sólo es posible mediante un golpe de estado. Así se reconoce tan infausta vía.

La propia Constitución no es más que un montón de artículos editados en papel; para obtener credibilidad y vigencia los ciudadanos velarán por su cumplimiento y protección, precisamente de ellos mismos, aunque esto suene paradójico. Por desgracia la clase política hondureña no ha logrado ponerse a la altura de la misma, sino, el destino actual de Honduras sería otro.

Por tal razón hoy se plantea una amnistía general para los protagonistas de la crisis política del año pasado, para obtener el anhelado fin, lo que implica dos cosas: la primera, que en los imputados (de cualquier bando) se observan delitos evidentes que nadie podrá negar. Segundo, que la solución viable para este enredo no es otra cosa que la amnistía, lo que en palabras honestas significa: impunidad y cero condenas.

La justicia se sigue entendiendo como una mera acción punitiva. Lo que para un político de la revolución francesa implica guillotina, para ciertas organizaciones civiles hondureñas es la cárcel. En cierta forma, la justicia ya blandió su espada contra los injustos, dentro y fuera de la nación, y los que han defendido la ley vigente, aún en contra de su propia naturaleza, también recibieron lo suyo.

La línea entre lo ideal y lo real esta bien definida. Lo ideal es un objetivo por cumplir, lo real, un hecho consumado. No podemos esperar una justicia absoluta, aún enmarcada en leyes irrestrictas, pero resguardada por individuos negligentes que se han procurado beneficio a costa de los demás. Todo apunta a que, para salvar a unos, se tendrá que indultar a otros.

Si leemos un poco de historia, y reflexionamos el contenido, sabremos que la justicia sigue siendo un ideal que ha dado frutos parciales, pero con resultados contundentes.

Saludos.

1 comentario:

joel dijo...

la crisis se llama y tiene nombre: golpe de Estado.